La
semana pasada, mi profesor de Didáctica de las
Actividades Físicas Expresivas propuso la actividad de que cada alumno
realizara una edición personal de uno de los conceptos que aparecían en el
glosario redactado por él mismo.
El
término que yo he escogido ha sido el de Danza
contacto improvisación, puesto que a primera vista ha sido el que más me
llamó la atención y el que me despertó más
curiosidad por investigar.
La danza
de contacto improvisación es una danza de contacto con contenidos técnicos
predominantemente acrobáticos cuyo
proceso coreográfico se basa completamente en la improvisación colectiva.
La Capoeira, un danza brasileña actualmente de
moda, también es una danza que se abastece de la acrobacia y tiene una
estructura basada en la improvisación colectiva, sin embargo, mientras en la Capoeira se evita
recibir el contacto físico del compañero, en la Danza de contacto improvisación,
el contacto, como su nombre indica, es el elemento característico.
La Danza de contacto improvisación
como invento
La Danza
de contacto improvisación, como invento norteamericano, tiene algo más de un
cuarto de siglo, en el año 98 celebró su 25 aniversario (1972-1998). La autoría
de la Danza de contacto improvisación, se atribuye a Steve Paxton, quien con la presentación de su coreografía Magnesium
en 1972 marca su nacimiento.
En el inicio, se plantea como un estudio de
las posibilidades de la comunicación mediante el tacto y a partir de ahí,
surgieron los desarrollos técnicos para permitir las formas externas de
contacto.
La Danza de contacto improvisación
como forma de danza
La Danza
de contacto improvisación como forma de danza se gesta en los años 60-70, en el
contexto del nacimiento del rock y de la danza nómada. Encaja en las
características del movimiento corporeista: exploración del contacto corporal, antitécnico,
busca de nuevas formas de movimiento, espontaneidad en las acciones físicas,
desinhibición, vuelta a la naturaleza animal y vegetal, exaltación de la intuición,
de los instintos, de los sentidos más primarios, ruptura con la norma y con la
uniformidad en los bailarines y en los movimientos.
Desde el
punto de vista de las técnicas motrices, se incorporan apoyos, volteos y caídas
propios de artes marciales, sobre todo del Aikido. En palabras de Paxton, los
deslizamientos, los volteos, y los aterrizajes sobre toda la superficie del
cuerpo que reparten el impacto sobre la mayor superficie muscular posible son
tan útiles en la Danza de contacto improvisación como en las artes marciales.
Todos estos aspectos forman parte de las
características técnicas que hacen de la Danza de contacto improvisación una
actividad acrobática.
La Danza de
contacto improvisación como acrobacia
Toda
acrobacia está basada en una transgresión postural y/o motriz que se
caracteriza por una relación inhabitual con la gravedad. En la Danza de contacto improvisación, además, se produce una transgresión de
las distancias corporales a partir del contacto permanente.
La
definición de esta actividad acrobática puede abordarse desde dos puntos de
vista: el primero es el de las formas motrices utilizadas –tipos de movimientos
y posturas específicas- y el segundo el que se refiere al proceso perceptivo.
Los
elementos técnicos característicos
son los apoyos (recepción y donación de peso entre las zonas corporales
más variadas), las caídas (transferencias verticales de peso entre
distintas zonas o del cuerpo del compañero al suelo), los giros (enlazar
los distintos apoyos en torno al cuerpo del otro como eje) y las inversiones
(cambios de referencia postural con pérdida del contacto de los pies con el
suelo).
Las
bases perceptivas son el equilibrio,
tacto y visión periférica. El equilibrio implica un ajuste permanente de
los receptores situados en el oído así como en las articulaciones. En este
caso, a diferencia de otras técnicas de movimiento, el equilibrio es siempre
relativo a la parte del cuerpo que soporta el peso, ya se trate del pie, del
hombro, de la espalda o de la cabeza. El tacto es uno de los sentidos
claves que se utilizan en
la Danza
de contacto improvisación; los bailarines utilizan el tacto para
comunicar informaciones sobre su estado y el contacto con el suelo permite a
cada pareja tomar conciencia del peso. Por último, la visión periférica
nos permite situarnos y reorientarnos constantemente respecto del exterior.
La Danza de contacto improvisación
como pedagogía corporal
El
principal interés de esta técnica de movimiento radica quizás, en la
posibilidad de elegir en cada instante las respuestas corporales y las
interacciones con los otros, en función del nivel de escucha y de
disponibilidad motriz, es decir, en el carácter dominante de la improvisación.
En
cuanto a los elementos que indican un
avance en el aprendizaje, destacan dos aspectos fundamentales desde el
punto de vista de la acción colectiva: la reducción de las pérdidas de contacto,
puesto que a medida que mejora la comunicación entre los participantes y el
conocimiento mutuo en cuanto a las formas motrices preferentes se favorece la
fluidez de los intercambios; y la ampliación de las zonas de contacto ya que la
capacidad para maximizar tanto los centros de impulsión como los puntos de
recepción de peso depende en gran parte de la sensibilización corporal, tanto
con el cuerpo propio, como con el ajeno.
La clave del éxito se sitúa en
gran medida en el proceso de comunicación, en la capacidad de escucha así como
en la capacidad de reacción y de iniciativa. Usando como punto de partida,
sobre todo, las informaciones táctiles, el intérprete ha de inventar el
movimiento a partir de lo que su pareja va inventando simultáneamente. El ideal
es un equilibrio entre los cambios de roles.
En este vídeo podremos observar y disfrutar de un ejemplo de la Danza de contacto improvisación:
Y para finalizar, no he podido evitar adjuntar un vídeo representado por un pequeño artista con grandes dotes en Danza de contacto improvisación:
http://www.youtube.com/watch?v=8rP9WvRESlA
Un saludo.