Personalmente, me considero una persona muy extrovertida, con
facilidad para expresar sentimientos, pensamientos, deseos..., pero sin duda
alguna, el ámbito expresivo en el que me siento más cómoda es la danza.
Mi madre dice que prácticamente empecé a
bailar antes que a caminar, que bailaba a todas horas y en cualquier lugar, y
puede ser que tenga razón, porque no recuerdo ningún año de mi infancia en el
que no realizara algún tipo de actividad artística relacionada con la danza. Mucho
antes de que yo naciera, mis padres ya competían como pareja en bailes de salón
y cuando ya pude asistir a las competiciones en las que participaban no podía evitar
embobarme cada vez que los observaba moverse en la pista de baile.
Mi primera experiencia fue con la gimnasia rítmica a los 5 años.
Recuerdo que odiaba los estiramientos y que aprovechaba cualquier distracción
de la profesora para divertirme realizando acrobacias cómicas.
Con 8 años decidí cambiar la gimnasia
rítmica por el ballet y la danza moderna. Durante las clases aprendíamos tanto
ballet como danza moderna y disfrutaba cada segundo de ellas. Era como una
esponja con ganas de aprender cada vez más, pero lo que para mí marcó un antes
y un después fue mi primera exhibición. Había muchísima gente en el teatro, venía
mi familia más cercana y yo no me sentía apenas nerviosa, tan sólo ansiosa por
salir a representar, en el escenario, las dos coreografías que habíamos estado
trabajando durante todo el año. Fue salir a escena y desconectar del mundo, me
sentía como si estuviera volando, fue mágico…no tenía nada que ver con las
exhibiciones que había hecho de gimnasia rítmica en el cole, era diferente, muy
diferente, era una sensación imposible de explicar con palabras. Fue entonces
en ese momento cuando supe que mi mundo era eso, la danza. Desde entonces mi
pasión por la danza fue cada vez a más.
Ya adolescente, me matriculé en un estudio de danza y probé
diferentes tipos de danza: baile de salón deportivo, bailes latinos, funky,
hip-hop, street dance, danza africana,…Pero decidí centrarme en el street dance.
Comencé a trabajar en una compañía de baile, dedicándole aun más tiempo a la
danza, implicándome al máximo en todos los ensayos y bailando en exhibiciones prácticamente
todas las semanas…hasta que mi pasión comenzó a perjudicar a mis resultados académicos
en el instituto.
A medida que fui creciendo y madurando empecé a centrarme más en
los estudios y dejando un poco de lado la danza. Pero nunca he dejado de bailar…bailo
mientras limpio o cocino, bailo en la ducha, bailo cada vez que escucho una
canción que me gusta, bailo en la piscina, bailo en las discotecas con mis
amigos, en definitiva, bailo cada vez que tengo la oportunidad, pero, sobre
todo, bailo cada vez que lo necesito, cada vez que me nace.
Actualmente sigo asistiendo a clases de danza y a pesar de que la
danza ya no ocupa el mismo lugar en mi vida que ocupaba entonces, sigue siendo
parte de mí, mi principal fuente de expresión y mi mundo perfecto. Porque así
me expreso yo, BAILANDO.
Aquí os dejo un vídeo de una de mis exhibiciones de hace unos cuantos años:
Prometo rebuscar en mi baúl de los recuerdos e ir mostrando cositas relacionadas con mi pasión.
Un saludo.
Un saludo.
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